La vida es movimiento. Y el movimiento nos da vida. Ese es el principio en torno al cual gira toda nuestra acción terapéutica.
Hay una paradoja que vemos con frecuencia en consulta: personas que dedican su vida a cuidar la salud de otros llegan a nosotros con el cuerpo agotado. Enfermeras, auxiliares, técnicos de quirófano. Profesionales que pasan horas de pie, con posturas forzadas, levantando cargas, respondiendo a urgencias que no esperan.
Esta semana hemos atendido un caso que nos ha hecho reflexionar. Una enfermera de quirófano con una sobrecarga dorsal que llevaba semanas, o más bien meses ignorando. No porque no supiera lo que tenía, sino porque entre turno y turno, entre paciente y paciente, el tiempo para uno mismo simplemente desaparece.
¿Qué es una sobrecarga dorsal y por qué aparece?
La zona dorsal es la parte media de la espalda, entre los omóplatos. Es una zona que acumula tensión cuando mantenemos posturas estáticas prolongadas, cuando inclinamos el tronco repetidamente, o cuando combinamos esfuerzo físico con estrés sostenido. En el entorno sanitario, las tres cosas ocurren a la vez.
La sobrecarga no es una lesión grave en sí misma, pero ignorarla tiene consecuencias. La tensión muscular se cronifica, aparecen contracturas, la movilidad se reduce, y lo que podría resolverse en pocas sesiones acaba convirtiéndose en un problema de meses.
Las señales que no hay que ignorar
Dolor o tensión entre los omóplatos al final de la jornada, sensación de rigidez por las mañanas, dificultad para respirar profundo sin notar tensión en la espalda, o molestia al girarte. Si reconoces alguna de estas señales, tu cuerpo te está avisando antes de que el problema vaya a más.
Lo que hacemos en Rhabilita
Cada caso es diferente. No existe una fórmula única para la sobrecarga dorsal porque no existe un único motivo que la cause. Lo primero que hacemos es escucharte y entender tu contexto: qué haces, cómo lo haces, cuánto tiempo llevas con la molestia. A partir de ahí, diseñamos un tratamiento adaptado a ti, no a un diagnóstico genérico.
Si trabajas en un entorno sanitario, o en cualquier trabajo que exija mucho de tu cuerpo, no esperes a que el dolor te obligue a parar. Mereces el mismo cuidado que das a tus pacientes.
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